Modos y modales
En los últimos tiempos, muchas personas perciben un deterioro de esos pequeños hábitos que durante generaciones fueron considerados parte esencial de la educación. Decir buenos días”, pedir las cosas por favor, dar las gracias, ceder el asiento a una persona mayor, respetar una fila o bajar el tono de voz en determinados lugares parecen gestos sencillos, pero dicen mucho de la cultura cívica de una sociedad.
En las calles, en las guaguas, en las colas, en las escuelas y hasta dentro de las propias familias se escucha con frecuencia una preocupación: “Ya los muchachos no son como antes”. Pero la pregunta merece una mirada más profunda. ¿Realmente son los niños y jóvenes los principales responsables de este cambio?
La respuesta probablemente sea más compleja: los niños aprenden observando; la educación comienza en casa, continúa en la escuela y se completa con aquello que ven todos los días en su entorno.
Un niño que escucha constantemente gritos, insultos o expresiones ofensivas puede terminar considerando normal esa manera de comunicarse.
De igual forma, un adolescente que observa a los adultos incumplir normas, colarse en una fila o tratar con desprecio a otra persona difícilmente comprenderá por qué se le exige un comportamiento diferente.
El lenguaje cotidiano también ha cambiado. En determinados espacios se ha extendido una forma de hablar marcada por la brusquedad, las palabras ofensivas y la pérdida de........
