Mas détox, por favor
No paramos nunca. No hay quietud ni en la noche porque no apagamos los pensamientos aun cuando se apaga la luz. Cada vez que vemos noticias pareciera que el mundo está de cabeza y los que creen más en la energía universal entienden que no son momentos de buenas ondas. Algo pasa y no paramos porque el ruido de las redes no nos deja.
Pareciera que estamos asistiendo al colapso de una gran mentira colectiva, una era en la que la existencia humana se ha desplazado del pensamiento al algoritmo bajo la falsa premisa de que el valor de una persona depende de su capacidad de publicar.
Esta obsesión por la imagen no es solo un rasgo cultural, sino una crisis de salud pública que ya ha sentado a los gigantes tecnológicos en la lupa de la opinión pública; tras años de advertencias, las recientes sentencias judiciales contra Meta han confirmado que el diseño de sus algoritmos buscaba deliberadamente secuestrar la atención de los más jóvenes.
Hoy la generación Z pasa más de 118 días al año sumergida en un entorno digital que, paradójicamente, los hace sentir el doble de solos que a las generaciones anteriores,........
