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Morena también se quedó con el recreo

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17.08.2026

“Morena convirtió las aulas en casillas”.“La SEP ya se afilió a Morena”.“Primero los niños… luego sus votos".“Doce millones de afiliados y ahora van por sus hijos”.Advertencias varias

“Morena convirtió las aulas en casillas”.

“La SEP ya se afilió a Morena”.

“Primero los niños… luego sus votos".

“Doce millones de afiliados y ahora van por sus hijos”.

Soberanía. La palabra de moda; el nuevo “detente” claudista. Se pronuncia en la mañanera, se repite en los discursos y, entonada con suficiente solemnidad, exime de explicar visas retiradas, familiares incómodos, aduanas podridas, huachicol fiscal y uno que otro integrante de Regeneración Nacional. Ahora resulta que cualquier cuestionamiento es injerencia, toda investigación extranjera constituye un agravio y toda sospecha de los mexicanos sobre alguien de Morena es un traición a la patria. Los críticos debemos pasar de puntillas.

La geografía moral del régimen es sencilla: de un lado están los buenos, los puros y los patriotas; del otro, los conservadores, los vendepatrias y los corruptos. A estos últimos se les reconoce fácilmente: suelen pedir rendición de cuentas…

Mientras defiende la soberanía de discursos ajenos, el gobierno del “humanismo mexicano” logró lo que ni los neoliberales más aplicados intentaron: privatizar electoralmente la educación pública. No vendió escuelas a una empresa ni concesionó el servicio. Tampoco recibió dinero; al contrario, la operación le costó —y seguirá costándole— miles de millones al erario. Resultaron neoliberales, pero poco duchos para cobrar.

Cedieron, eso sí, funciones públicas de patrón, administrador, regulador y evaluador a una corporación sindical que transforma maestros, plazas, ascensos, escuelas, programas, padres de familia y alumnos en votos. El gobierno conserva el membrete, el sindicato ejerce las funciones —y cobra—, mientras Morena se queda con el electorado.

Eso no es cogobierno. Es sustitución del Estado. El artículo tercero constitucional establece que corresponde al Estado la rectoría de la educación: conducir el sistema, administrar recursos, definir reglas, evaluar resultados y separar los intereses sindicales de las obligaciones públicas. Pero un Estado que no controla su nómina ni decide con criterios públicos quién ingresa, asciende, cambia de adscripción o dirige una escuela ya no ejerce la rectoría. La conserva escrita en la Constitución, igual que conserva el derecho a la salud: muy bonita, pero bastante lejos de los ciudadanos y de la realidad.

Todo lo anterior lo digo porque Delfina Gómez cedió esa rectoría en el Estado de México. No se trata únicamente de otra historia sobre “la gobernadora que entregó la educación al SNTE”, del regreso de Elba Esther Gordillo o de la recuperación de privilegios sindicales. No, esta situación es peor. Mucho peor.

Una investigación del diario Reforma documentó que la Sección 36 del SNTE controla, mediante los “Servicios Educativos Integrados al Estado de México”, la nómina y buena parte de la administración de más de 100 mil maestros del Valle de México, además de tener influencia sobre un presupuesto anual de 46 mil millones de pesos. El sindicato representa al trabajador y,........

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