La soberanía del periodicazo
“La prensa quizá no consiga decirle a la gente qué pensar, pero tiene un éxito sorprendente al decirle sobre qué pensar.”Bernard C. Cohen, The Press and Foreign Policy, 1963
“La prensa quizá no consiga decirle a la gente qué pensar, pero tiene un éxito sorprendente al decirle sobre qué pensar.”
México tiene una novedosa modalidad de gobierno: la política pública por acuse de recibo. Esto es, primero ocurre la amenaza, la extorsión, la contaminación o la pérdida económica; después actúa Estados Unidos, siendo el primer y principal afectado; enseguida se publica allá en medios; más tarde nos enteramos acá y, cuando el periodicazo nacional e internacional adquiere tamaño suficiente para atravesar las puertas de Palacio Nacional, el gobierno de Claudia Sheinbaum descubre milagrosamente el problema, despliega efectivos, convoca reuniones y anuncia una “estrategia integral” que, por alguna extraña razón, siempre comienza después del escándalo…
Bernard Cohen formuló uno de los principios clásicos de la teoría de la agenda: la prensa no necesariamente indica qué pensar, pero sí sobre qué pensar. La 4T ha perfeccionado la idea: necesita que los periódicos estadounidenses le indiquen sobre qué gobernar. Si el aviso llega en inglés, la reacción es todavía más rápida. ¿Será que la soberanía se entiende mejor cuando viene subtitulada?
Esta vez el periodicazo llegó en forma de aguacate. Estados Unidos suspendió las inspecciones indispensables para exportar a su país el fruto desde Michoacán después de emitir una alerta por amenazas contra sus intereses. Sin inspectores del Departamento de Agricultura estadounidense no hay certificación y, sin ella, el llamado oro verde puede ser muy verde, muy mexicano y muy mamado, pero no cruza la frontera.
No hizo falta un embargo, un arancel ni otra diatriba de Donald Trump: bastó retirar a los funcionarios estadounidenses para que una cadena comercial de miles de millones de dólares quedara detenida.
Y entonces Entonces ocurrió el milagro. El gobierno mexicano, que durante años no encontró suficientes soldados, guardias, policías ni capacidades para proteger a productores, empacadores y transportistas locales, desplegó más de 1,500 efectivos en las zonas aguacateras de Michoacán. Había que resguardar huertas, empaques y rutas de exportación. Aplausos, actuaron.
La pregunta incómoda es qué tuvo que pasar para que lo hicieran. Los aguacateros llevaban años denunciando extorsiones; los limoneros, bloqueos; los transportistas, asaltos; los alcaldes, amenazas; las comunidades, desapariciones y asesinatos. Nada de eso consiguió movilizar al Estado con semejante rapidez. Pero Estados Unidos detuvo las inspecciones y la patria apareció, uniformada y en formación…
No es la primera vez. En 2022 se suspendieron las exportaciones por amenazas contra un inspector estadounidense; en 2024 dos empleados del USDA fueron retenidos y agredidos; en 2026 vuelve a interrumpirse el mecanismo. Tres episodios en cuatro años ya no........
