¿Ya somos o seguimos en beta? Instructivo no oficial para formalizar un noviazgo
Dedicado a Celes y Maru. Con cariño.
Dedicado a Celes y Maru. Con cariño.
Conviene empezar por aclarar el propósito. No todo tiene que ser crisis, ni todo merece análisis estructural con ceja fruncida. Hay semanas —esta, por ejemplo— en las que la 4T le da por poner la realidad política nacional particularmente densa, como si compitiera consigo misma en intensidad. En esos casos, cambiar de tema no es evasión: es higiene mental. De ahí este intento por observar algo aparentemente menor, aunque no por ello menos revelador.
La escena, cuando ocurre, suele tener algo de pieza de museo. Un ligero aire de época. Una pregunta que suena más formal de lo que uno recordaba: “¿quieres ser mi novia?”. Dicha así, completa, sin abreviaturas emocionales, como si el romanticismo necesitara pasar por ventanilla y salir con sello.
En México, esa frase todavía sobrevive como acto fundacional. No importa si ya hubo viajes, fines de semana completos, toothbrush instalado en casa ajena —y, en un caso memorable, hasta la llegada triunfal de un cesto de basura para sustituir las bolsas sueltas que usaba el otro, marcando que alguien decidió quedarse— y un algoritmo que ya marcó que son pareja. Hasta que no se formula la pregunta, hay una especie de limbo administrativo. Una relación en versión demo. Funciona, pero no queda........
