Narcoelección-narcogobernador
Parte importante de los esfuerzos formales del Estado mexicano en los últimos años han estado permeados por la determinación de combatir y reducir el narcotráfico. A ese propósito se han destinado importantes y crecientes recursos que han sido canalizados a través de una institucionalidad sujeta a reiterados rediseños; sin embargo, los resultados han sido magros, fuera de la espectacularidad de la captura de algunas de las principales cabezas de la delincuencia organizada, pero que a la postre ha resultado casi inútil por la capacidad que han demostrado los cárteles para rehacerse cuando son ultimados o aprehendidos sus líderes.
Más allá de enfrentamientos y persecuciones, subsiste una estructura delincuencial que se mantiene y expande a través de los vínculos que construye, de los intereses que integra y de su capacidad para corromper tanto a mandos policiales como a representantes de las estructuras de gobierno, de modo que se desempeña como una organización que se regenera con gran destreza.
El caso de Sinaloa es paradigmático. La mirada que se ofrece a través de las elecciones de 2021, ilustra la expansión orgánica-política que el narco tuvo, cuando se trató de elegir a quien gobernaría la entidad que finalmente le sería acreditada a Rubén Rocha Moya. En efecto, de una narco elección derivó un narco gobernador
Fueron comicios electorales que se desarrollaron con el protagonismo y huellas evidentes de la participación del narco, tal y como fue expuesto con el robo de........
