La muerte tiene permiso en Morelos
El importante flujo de estudiantes extranjeros que se hospedaban provisionalmente en el estado de Morelos para el aprendizaje del español, principalmente en Cuernavaca y en la temporada veraniega, declinó abruptamente en el tránsito del siglo XX hacia el XXI; la razón de ello fue la creciente inseguridad que se registró desde entonces y que terminó afectando el perfil de la entidad, merced a acontecimientos que sobradamente lo acreditaron.
Cierto, las condiciones del estado, su clima, cercanía con la Ciudad de México, estabilidad, fertilidad de sus tierras, apertura y cordialidad de sus habitantes, lo hicieron un espacio propicio para la residencia de extranjeros, jubilados y hasta excombatientes de la Segunda Guerra Mundial.
El Morelos de la segunda mitad del siglo XX, floreció como una geografía inmejorable para la agricultura, el turismo, el desarrollo industrial y agroindustrial, la vida estudiantil, la cultura, el auge de balnearios y la actividad comercial en un marco cosmopolita propicio para la diversión y el esparcimiento; atractivo para el turismo y la expansión residencial en zonas como Tepoztlán, Huitzilac, Cuernavaca, Jiutepec, Oaxtepec, Cocoyoc, Xochitepec y Yautepec, principalmente; en esos lugares se asentaron residentes nacionales y extranjeros, en muchos casos atrayendo y cautivando a figuras destacadas del arte, la cultura, la economía y la política.
A la par, estaba la promesa de inversiones que debían realizarse en el corredor industrial con su expresión más........
