Orgullo de presidenta: El deporte, el T-MEC y las paradojas del futbol global
La reciente conclusión de la Copa del Mundo no solo dejó pasiones a flor de piel en la cancha, sino también profundas lecturas geopolíticas y económicas. En este escenario de alcance planetario, la presidenta Claudia Sheinbaum representó dignamente a México, dejando un profundo sentimiento de orgullo nacional. Con elegancia, sobriedad y un impecable porte institucional, la mandataria hizo historia ante los ojos del mundo al participar en la ceremonia oficial y entregar el Balón de Oro del torneo. Una mujer haciendo historia en el escaparate deportivo más importante del globo, demostrando el liderazgo y el peso internacional del México contemporáneo.
La justa deportiva fue la más exitosa en números, pero su verdadero valor radicó en una peculiaridad histórica: unir a los tres socios comerciales de Norteamérica. Eso es precisamente lo que representa el T-MEC: la unidad regional en beneficio directo de los pueblos de las tres naciones que la componen. Una vez más, el deporte, libre de filias y fobias, logró lo que a veces la política ralentiza: unir a los pueblos.
Curiosamente, los tres países organizadores no solo compartieron la fiesta futbolística, sino que mantienen una dinámica comercial sumamente sólida que echa por........
