En política, como en la vida misma, sólo existe lo que se demuestra
En política, como en la vida misma, sólo existe lo que se demuestra. Esta premisa, que antes era una sugerencia ética, hoy es una condena para quienes pretenden gobernar a base de espejismos. En un tablero saturado de promesas recicladas, el doble discurso se ha convertido en el síntoma más evidente de una patología mayor: el divorcio absoluto entre la palabra y la acción.
La crisis de........
