El vacío que devora: el peligro de no decir nada
En la mesa de estrategia lo repetimos como un mantra: el vacío no existe en la comunicación. Si tú no llenas el espacio, alguien más lo hará por ti. En política, el silencio no es un refugio, es una renuncia. Quien decide callar bajo la falsa creencia de que está siendo prudente, en realidad está permitiendo que otros escriban su biografía, definan sus intenciones y, eventualmente, dicten su sentencia.
A diferencia de lo que algunas o algunos románticos del poder sugieren, el silencio no siempre proyecta misterio o control. En la era de la hiperconectividad, el silencio proyecta ausencia, desinterés o, peor aún, culpabilidad. Lo que no se comunica,........
