Primero la risa, después el terror
Hay un orden emocional preciso en el que los mexicanos hemos ido procesando las actuaciones de la ministra María Estela Ríos González en el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: primero la risa, después el terror. La risa llega con la inmediatez del meme; el terror aterriza más tarde, cuando uno recuerda que esa misma ministra —la que no sabe en qué sentido votó, la que se adelanta al orden del día, la que decretó desde el estrado que los niños nacidos por fertilización in vitro no tienen padres— firma sentencias que deciden la libertad, el patrimonio y los derechos fundamentales de millones de gobernados.
Repasemos la hemeroteca, que es breve pero intensa. En plena sesión del Pleno, la ministra tuvo que ser auxiliada en vivo por sus pares para que le aclararan el sentido de su propio voto. No fue un desliz momentáneo: literalmente fue necesario que el presidente de la Corte le aclarara cómo se había pronunciado segundos antes. Este jueves, volvió a la carga: se equivocó al abordar los temas a votar y se adelantó a asuntos que aún no figuraban en el orden del día, para sorpresa de los presentes.
El episodio de coleccionista, sin embargo, sigue siendo otro. En una sesión previa, la ministra afirmó —con toda solemnidad, desde el estrado del máximo tribunal del país— que los niños concebidos mediante fertilización in........
