Carta a Lilia Prado (hallazgo epistolar en el aniversario de su nacimiento)
El hallazgo de mi amigo
Lilia Prado nació en Sahuayo, Michoacán, un 30 de marzo de 1928 (Leticia Lilia Amezcua Prado, Las Piernas Más Bonitas de México). Es decir, acaba de cumplir 98 años y en dos más celebrará el centenario. Y no llamarían mi atención esas fechas si no fuera porque a finales del año pasado me buscó un amigo, excompañero de la universidad, para revelarme un hallazgo relacionado con la artista, a cambio de unas cervezas. Él, un experto en el cine de horror en México que incluso se tituló con una investigación en esa materia dirigida por el crítico cinematográfico Gustavo García, conoce mi obsesión por el cine de Lilia Prado y mi casi pasión por ella (pasión necrofílica, se burla mi amigo).
El caso es que lo vi en su propio bar, que ha instalado en algún punto de la Calzada México Tacuba; y ahí me contó su hallazgo. Resulta que, además del cine de horror e historias igual fantásticas y terroríficas, y como varios compañeros de nuestra generación universitaria, tiene un gusto indeclinable por el cine mexicano, sobre todo del siglo XX. Así que ha continuado viendo, indagando, estudiando ese cine. En visita a una librería de viejo de la legendaria calle Donceles del Centro Histórico (misma donde Carlos Fuentes ubica la fantástica casa de Aura, a la que entra Felipe Montero para no salir más), mientras hojeaba un ajado volumen de la Historia documental del cine mexicano, de Emilio García Riera, dio con un papel amarillento que resultó ser una carta que medio revisó en el momento y que sustrajo del libro y de la librería sin ningún sobresalto.
Mientras iba en el metro, sacó la hoja, la leyó y descubrió que se trataba de una carta que un admirador dirigía........
