No ceder a la tentación del gandallismo
La cultura política se construyó por décadas en aquella famosa “genética priista” del dinosaurio que “todos llevamos dentro”, esa basada en el “gandallismo”, la actitud de abusar cuando se tiene la posibilidad de hacerlo.
Lo malo de aquella actitud es que así como permite que se cometan legalmente actos, aquello no les da el beneficio de la moral y de la justicia. Básicamente, ese fue el ángulo exitoso con el que López Obrador y el Movimiento de la Regeneración Nacional lograron dar al talón de Aquiles contra todo un sistema entrelazado entre poderosos que gobernaban, como diría ese movimiento, de manera “neoliberal”. Si recordamos, uno de los primeros obstáculos que le colocaron estaba en la legislación electoral y las acusaciones de fraude permitieron que los primeros legisladores de Morena pudieran llegar al Congreso y permear con reformas antigandallismo.
El problema es que con el paso y la rebeldía natural de quienes militan en la izquierda, aquello que se pensaba como un bloque monolítico se ha ido fragmentando en agrupaciones de militantes que ya no comulgan con el estilo de ejercer el poder que se va centralizando cada vez más. Sin querer, al famoso “gen priista” se apropió de un par de liderazgos que en Michoacán han aprobado una reforma electoral que complica la competitividad del “Movimiento del Sombrero”, ese que se hizo tan fuerte y conocido a nivel nacional tras el........
