Derechos envenenados
Un derecho vale lo que vale su guardián. Puede estar escrito en la Constitución, desarrollado en una ley y detallado en un reglamento, y aun así quedar en letra muerta si quien debe hacerlo cumplir carece de fuerza o de independencia. Los derechos de las audiencias, hoy en el centro de la polémica por los lineamientos en consulta, tienen una historia más larga y más accidentada que la coyuntura.
Nacieron en 2013, cuando la reforma en telecomunicaciones los incorporó al texto constitucional. Un año después, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2014 les dio cuerpo, con un catálogo de derechos, la obligación de que cada concesionaria contara con una defensoría y un código de ética, y la encomienda al entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones de emitir los lineamientos que ordenaran esa defensa. En 2016 el Instituto los expidió.
El modelo duró poco. La reforma de 2017 sustituyó la protección desde un sistema institucional e independiente por el de autorregulación. A partir de entonces, las concesionarias emitieron de manera unilateral sus propios códigos de ética y controlaron el nombramiento de las........
