La sucesión presidencial a tres años de distancia
De siempre los capítulos más relevantes de la vida pública se inscriben en la sucesión presidencial, en el arribo de un presidente que se vuelve articulador del cambio, para bien, como Madero, Cárdenas y Zedillo, o para mal, especialmente, Andrés Manuel López Obrador. Los actos fundacionales de estos mandatarios dan lugar a una secuela de largo aliento, también, para bien o para mal.
Virtud mayor de López Obrador su habilidad tanto para entender a la gente, como la manera cómo se mueven los intereses que inciden en la política, incluyendo, desde luego, los económicos y los del sector militar. López Obrador de manera temprana cooptó a la oligarquía a través del garrote y la zanahoria. Para lo primero estuvo la cancelación del aeropuerto de Texcoco; para lo segundo, la generosa indemnización y la inclusión de muchos de ellos en la obra pública asignada discrecionalmente por el presidente. Capitalismo de cuates, como ahora lo hace Trump.
En el caso del ejército no se recurrió a la amenaza sino a la corrupción. No se trataba solo de darles el mando de la seguridad pública, sino de incorporarlos en las tareas de los civiles donde estaba el dinero como aduanas, puertos y aeropuertos, así como la obra pública relevante. La inmoralidad........





















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