Santander: que la judicatura mexicana no sea su Disneylandia privada
Ciudad Financiera del Banco Santander. En Boadilla del Monte, cerca de Madrid. 250 hectáreas, nueve edificios, jardines, estanques, restaurantes, instalaciones deportivas, guardería, servicios médicos y campo de golf. Diseño de Kevin Roche, ganador del Pritzker de arquitectura.
Más del doble de la extensión del club de golf de Santa Fe, en CDMX. Supera las 227 hectáreas del Campus Diagonal de Barcelona, compartido por la Universidad de Barcelona y la Politécnica de Cataluña. Y ocupa casi cuatro veces las 68 hectáreas del campus del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Emilio Botín prometió la mayor ciudad de servicios financieros del mundo. Más de 6 mil personas trabajan en ese principado de la soberbia del gran dinero español. Una Disneylandia privada para satisfacer el ego de un banco que, en España y México, ha dado motivos para pensar que se siente capaz de manejar a su capricho a las judicaturas cuando enfrenta reclamos de autoridades y clientes.
Santander administra casi 2 billones de euros en activos y desde 1950 ha sido el feudo de la familia Botín, experta en cabildear con gobiernos de España, México, Reino Unido y EEUU. En España hasta existe la doctrina Botín.
En 2007, una sala del Tribunal Supremo español dictó sentencia sobre un caso que involucraba al entonces presidente del banco, Emilio Botín. La fiscalía y las partes perjudicadas no sostenían la acusación. Pretendían hacerlo los acusadores populares: personas o asociaciones que pueden intervenir en un proceso penal.
El Supremo estableció que la acusación popular no podía conseguir por sí sola la apertura del juicio oral. Así, Botín lo evitó. No hay evidencia de que Santander controlara al Supremo, pero este permitió al banquero eludir un juicio.
La doctrina Botín es símbolo de una justicia que flaquea frente al dinero.
España: el escándalo hipotecario de 2018
En octubre de ese año, en el Tribunal Supremo se resolvió que los bancos debían pagar el impuesto sobre actos jurídicos de los préstamos hipotecarios, en vez de trasladarlo a sus clientes.
Diego Larrouy, en elDiario.es, narró cómo el sector bancario desarrolló durante dos semanas una campaña contra ese criterio judicial. Santander participó más que activamente. Su........
