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Deudas buenas y deudas malas: lo que los bancos no quieren que sepas

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27.08.2026

Desde la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor llevamos años observando el mismo patrón: personas que comenzaron utilizando el crédito de forma aparentemente normal y terminaron atrapadas entre pagos mínimos, refinanciamientos, préstamos personales, disposiciones de efectivo y nuevas deudas utilizadas para pagar las anteriores.

Por eso, cuando se habla de sobreendeudamiento, resulta demasiado fácil responsabilizar únicamente al consumidor.

Sí, cada persona debe hacerse responsable de las obligaciones que contrata. Pero también es necesario señalar la otra parte del problema: bancos, financieras y comercios llevan años perfeccionando estrategias para que endeudarse sea cada vez más fácil, rápido y emocionalmente atractivo.

El crédito casi nunca se vende como deuda.

Se vende como oportunidad, comodidad, premio, libertad o acceso inmediato a algo que “merecemos”.

Y ahí comienza buena parte del problema.

¿Qué es realmente una deuda?

Una deuda es una obligación financiera que adquirimos cuando utilizamos dinero que no es nuestro y nos comprometemos a devolverlo posteriormente, normalmente pagando intereses, comisiones u otros costos.

Cada vez que usamos una tarjeta de crédito, contratamos un préstamo, financiamos un automóvil o compramos a meses, estamos comprometiendo ingresos futuros.

Dicho de otra forma: endeudarse significa gastar hoy una parte del dinero que todavía no hemos ganado.

Esa debería ser la primera idea que apareciera antes de contratar cualquier crédito.

Pero rara vez aparece en la publicidad.

La publicidad habla de mensualidades cómodas, promociones, bonificaciones, “pagos chiquitos”, créditos preaprobados y meses sin intereses.

Casi nunca nos invita a pensar cuánto de nuestro salario futuro ya estamos comprometiendo.

¿Todas las deudas son malas?

El crédito es una herramienta financiera y puede ser muy útil cuando se utiliza correctamente.

Una hipoteca puede permitir adquirir una vivienda. Un préstamo empresarial puede financiar maquinaria. Un crédito educativo puede mejorar las posibilidades de obtener mayores ingresos. Un financiamiento puede servir para adquirir herramientas necesarias para trabajar.

El problema aparece cuando el crédito deja de utilizarse para mejorar nuestra situación económica y comienza a utilizarse para sostener un nivel de consumo superior a nuestros ingresos.

Y precisamente ese tipo de crédito es uno de los más promocionados.

¿Existen las “deudas buenas”?

Sí, aunque el concepto debe utilizarse con cautela.

Una deuda puede considerarse razonablemente buena cuando contribuye a crear patrimonio, aumentar ingresos, mejorar productividad o financiar un activo útil durante un periodo prolongado.

Una hipoteca acorde con nuestra capacidad de pago puede ser una buena deuda. También un crédito para ampliar un negocio viable, adquirir equipo de trabajo o financiar estudios que razonablemente mejoren nuestros ingresos futuros.

Pero ninguna deuda........

© SDP Noticias