Mi voto es por el Tigre
Hay momentos en los que una candidatura deja de ser un nombre en un tarjetón, un logo o una campaña y se convierte en algo que la gente siente suyo. Eso es exactamente lo que está pasando con el Tigre.
Más allá de simpatías o diferencias ideológicas, resulta difícil ignorar que alrededor de Abelardo de la Espriella se está construyendo un fenómeno que trasciende una campaña tradicional. Para muchos colombianos, el Tigre ya no es solamente un candidato. Es una idea. Una expectativa. Una forma distinta de entender el liderazgo en un momento en que el país anda sin brújula y la gente lleva años esperando que alguien le hable con la verdad. Y eso dice más sobre Colombia que sobre el propio Abelardo.
Los fenómenos políticos no aparecen de la nada. Son la consecuencia de algo que se quiebra entre la gente y quienes gobiernan. Nacen cuando los ciudadanos sienten que los problemas siguen creciendo y las respuestas siempre son las mismas, que los políticos cambian pero el país no mejora, que se hacen promesas en campaña y se olvidan en el poder. Colombia lleva demasiado tiempo en ese ciclo. La inseguridad no da tregua, la corrupción rampante, la economía aprieta a las familias, la confianza en las instituciones se fue cayendo a pedazos y la gente perdió la paciencia con........
