Hay que acabar con la JEP
Es momento de llamar las cosas por su nombre, sin el maquillaje del lenguaje políticamente correcto y sin el miedo a que nos tilden de enemigos de la paz. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no solo fracasó; se convirtió en una herramienta perversa que institucionalizó la impunidad y que, hoy por hoy, es el mayor obstáculo para la verdadera justicia en Colombia. Lo que empezó como una promesa de reconciliación,terminó siendo un pacto de silencio, un refugio para criminales y una guillotina para quienes, durante décadas, pusieron el pecho para defender esta democracia.
El hecho lamentable y vergonzoso de haberle otorgado permiso al narcoterrorista alias ‘Timochenko’ para salir del país es apenas la última estocada. Mientras el país observa atónito cómo un sujeto que encarnó el terror, el secuestro, en reclutamiento de menores y la barbarie se pasea por el mundo con la venia y el sello oficial de una corte colombiana, las víctimas, las verdaderas protagonistas de esta tragedia, siguen esperando. Esperan una reparación que nunca llega, una verdad que siempre es a medias y una justicia que, en este sistema, brilla por su ausencia. Es una burla que no tiene nombre, aquí los victimarios tienen pasaporte y privilegios, mientras los ciudadanos que sufrieron sus crímenes apenas tienen derecho a un silencio que........
