menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Con los niños no

17 0
20.04.2026

Colombia tiene la singular habilidad de producir figuras públicas que, ante las preguntas que de verdad importan, hablan sin parar para no decir nada. No es que empleen el silencio propio de quien evade, sino algo más sofisticado: la verborrea del que ya tomó partido, pero carece del temple para asumirlo. La perorata del cobarde.

Si a uno le preguntan si aprueba o no el uso de bloqueadores hormonales e intervenciones de afirmación de género en menores de edad, lo que corresponde es un “sí” o un “no”. Punto. Pero hay quienes, en lugar de responder, se refugian en laberintos técnicos que nada tienen que ver con una postura ética frente al tema. “Es que la Corte ha dicho…”, “es que el marco jurídico…”, “es que el consentimiento informado…”. Un andamiaje de referencias construido para hablar mucho sin decir lo que piensan, aunque todos ya lo sepan.

Es cierto que la Corte Constitucional se pronunció en la Sentencia T-218 de 2022, bajo ese lenguaje particular que incorpora expresiones como “autonomía evolutiva”, “vivencia interna” o “capacidad progresiva”. Términos que blindan, bajo el eufemismo de un derecho, procedimientos de efectos........

© Revista Semana