¿Elecciones libres?
Tiene razón el presidente Petro al advertir sobre el riesgo de fraude en estas elecciones; más aún: a esta altura puede afirmarse que ya estamos ante el mayor fraude electoral de la historia republicana colombiana. No hablo de conjeturas: hablo de una maquinaria cuyo propósito es torcer la voluntad popular, sustituir la elección libre por un mercado de dádivas y de presiones.
Una contienda limpia se mide por la libertad con que el elector escoge. Si decide por convicción, no por miedo ni por prebendas. Hoy ese libre albedrío está corroído por quien suele ser árbitro: el Gobierno nacional, que debería guardar distancia y garantizar reglas, hoy actúa como protagonista activo y parcial.
Desde el inicio de su administración, Petro ha movido piezas en tres frentes claros. Primero: expandir el presupuesto y buscar más recursos para manejar discrecionalmente la caja pública. Hasta abril de 2026, su Gobierno ha presentado cuatro proyectos de reforma tributaria o de financiamiento destinados a aumentar el caudal de recursos disponibles.
Como el Congreso, en un acto de responsabilidad, rechazó gravar aún más a los colombianos, el Ejecutivo optó por otras vías. Saltó la regla fiscal, comprometió la sostenibilidad de las finanzas y disparó el endeudamiento de la Nación: en........
