El Niño se despertó y ya se sienten sus pasos
Cada vez que el fenómeno de El Niño vuelve al centro de la conversación pública, en titulares de noticieros, artículos de prensa y redes sociales encontramos información abundante y de diversa índole. La avalancha de noticias ha sido igual en los últimos meses, especialmente desde el 11 de junio, cuando el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) declaró oficialmente su llegada.
Sabemos que su consecuencia directa es un incremento en la temperatura para la región central de Colombia y que sus efectos pueden ser devastadores, si no existen medidas preventivas adecuadas y efectivas.
¿De qué se trata? Imaginen el océano Pacífico como una piscina gigante, del tamaño de medio planeta. Normalmente, esa piscina tiene agua fría subiendo desde el fondo en Sudamérica, empujada por los vientos alisios que soplan de este a oeste. Eso mantiene el equilibrio: agua fría de un lado del planeta y agua caliente del otro.
Sin embargo, cada cierto tiempo, esos vientos alisios se debilitan o cambian de dirección. Y cuando eso pasa, el agua caliente que estaba acumulada del otro lado del Pacífico regresa a Sudamérica. La superficie del mar sube de temperatura; el océano y la atmósfera empiezan a interactuar de manera distinta. Ese cambio altera los patrones de lluvia y viento en buena parte del planeta.
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Es decir, el fenómeno de El Niño no aparece de un día para otro, como un huracán. Es un proceso que se desarrolla durante varios meses y cuyos efectos suelen sentirse tiempo después de su formación.
El Niño suele provocar una variación de las temperaturas globales. Por lo general, se asocian a un aumento de........
