Fajardo y su ego
En el sur de México hay una broma muy particular conocida como el cultivo yucateco. Consiste en adular al bobo del pueblo hasta convencerlo de que, gracias a sus supuestas virtudes intelectuales, debería aspirar a gobernador del estado o a presidente de la República. Con el tiempo, la víctima termina creyéndose el embuste y no son pocos los casos en los que acaba lanzándose una y otra vez a esos cargos.
En Colombia, aunque nunca le pusimos nombre a la broma, también solemos practicarla. Quizá el ejemplo más célebre sea el de Manuel Antonio Goyeneche, aquel personaje pintoresco que se lanzó cinco veces a la Presidencia impulsado por estudiantes universitarios bogotanos que celebraban sus delirantes propuestas: pavimentar el río Magdalena, construir carreteras en bajada para ahorrar combustible o techar Bogotá con una gigantesca marquesina.
En todo caso, parece que algunos se han puesto de acuerdo para llevar a cabo otra broma pesada al estilo yucateco. Esta vez, a grandísima escala y sin ninguna conmiseración con la víctima, que no es otra que Sergio Fajardo.
Y es que, durante 25 años,........
