Halcones y palomas: la diplomacia del nuevo Gobierno
Colombia cierra cuatro años de política exterior que pasarán a la historia no por sus logros, sino por su desfachatez e improvisación. Rupturas y tensiones con aliados estratégicos; decisiones tomadas en caliente en medio de shows decadentes con tufo y gafas oscuras; anuncios reactivos hechos en redes sociales y no en la Cancillería; nombramientos marcados por un patrón perverso de incentivos a quienes más aplaudían —y ejecutaban— la transgresión de los intereses estratégicos nacionales para obtener más espacio dentro del propio gobierno y unos resultados que no se median a la luz de los indicadores de inversión, seguridad o cooperación, sino por likes y RTs en Twitter.
Ningún servicio exterior funciona bien cuando priorizan intereses personales desde una supuesta superioridad moral y se alejan de sus objetivos estratégicos. Por eso, revertir ese patrón no es un matiz de estilo para el nuevo Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella; es una urgencia en aras de devolverle a la diplomacia colombiana algo que perdió por completo: seriedad.
Hace algunos........
