Cuando la tierra tiembla
En la mañana del 10 de agosto, la tierra se movió con fuerza durante casi dos minutos. El tiempo suficiente para recordarnos que todo puede cambiar cuestión de segundos. En Cali lo sentimos con fuerza, no en vano estamos sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y cerca del epicentro, en el Chocó, donde fue mucho peor. El sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, el más fuerte que ha registrado Colombia en una década, dejó, según el balance de la UNGRD, 329 personas fallecidas, más de 4.500 heridos y comunidades enteras rotas.
Antes de hablar de megavatios, quiero detenerme ahí. Detrás de cada cifra de este texto hay personas. Escribo con respeto por quienes lo perdieron todo, y con la convicción de que la mejor manera de honrarlos es hacernos las preguntas incómodas que casi siempre evitamos.
Llevo más de doce años trabajando en proyectos de energía en los territorios más apartados de este país, hoy, justo los más golpeados. He visto de cerca lo que significa depender de una sola línea, de un solo transformador, de un solo generador. Por eso, cuando entendí lo que pasó esa mañana en el sistema eléctrico, no me tranquilizó el 97 % de recuperación que anunciaron después. Me inquietó otra cosa.
El gerente encargado de XM, Juan Carlos Morales, lo dijo semanas más tarde en el Octavo Foro XM, en Cartagena “estuvimos muy cerca de un apagón total del Sistema Interconectado Nacional. La caída repentina de cerca del 18% de la demanda, unos 1.700 MW de los 9.400 que atendía el sistema esa mañana, disparó los esquemas de deslastre hasta la tercera etapa. En cristiano, no aprobamos el examen. ¡Tuvimos suerte!.
Pero vale la pena explicar qué significa eso, porque ahí está el susto real. El deslastre es el mecanismo de defensa del sistema cuando la frecuencia eléctrica cae de forma peligrosa, el........
