Liderazgo, parte 1: cuando disfrazamos el autoritarismo de carisma
Hay un desafío diario que enfrentan las empresas y que se termina difuminando en el silencio de las conversaciones entre amigos y familiares. ¿Por qué es difícil tener un buen liderazgo en tantas organizaciones? The Economist incluso publicó un artículo hace poco en el que argumenta que el principio de Peter (ascender a alguien hasta que alcance su máximo nivel de incompetencia) está más vivo que nunca. En esta serie de columnas tocaré algunos puntos álgidos del liderazgo. Iniciamos con el problema de disfrazar el autoritarismo de carisma.
En la última edición del Barómetro de Confianza de Edelmann se documenta cómo ha caído la confianza en líderes políticos y empresariales en el ámbito global. Lo curioso es que la confianza ha subido en los círculos más próximos (vecinos, familia, amigos y colegas cercanos), “alejando” a los líderes de los grupos. En este contexto de “crisis de liderazgo”, vale la pena explorar el tema a fondo y ver qué podemos hacer al respecto.
Cuando el autoritarismo se disfraza de liderazgo carismático
Es tan posible como innecesario hacer sufrir a personas motivadas de un equipo, que luego tiran la toalla mientras el líder o la lideresa sonríe. Esto se da cuando el autoritarismo se presenta como liderazgo carismático, con todas las manifestaciones y matices que podemos imaginar. Para entender el tema del disfraz, hay unos puntos que nos ofrecen distintas ramas de la psicología.
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