El ratón cuidando del queso
En Colombia empieza a consolidarse una fórmula que parece infalible: trabaje durante años al servicio del Congreso, hágase indispensable para los congresistas y espere su turno. Tarde o temprano, esos mismos congresistas terminarán premiándolo con la dirección de alguno de los organismos de control que debería vigilarlos.
Jorge Laverde acaba de recorrer ese camino: era secretario de la Comisión Sexta del Senado y hoy es contralor general, elegido por el Congreso en pleno. Antes que él, Gregorio Eljach siguió una ruta parecida: después de doce años como secretario general del Senado, fueron los propios senadores quienes lo eligieron procurador general.
Quienes ocupan durante años las secretarías del Congreso o de sus comisiones no son simples funcionarios administrativos. Trabajan todos los días con los congresistas, conocen sus necesidades, destraban trámites, ayudan a resolver problemas y, naturalmente, terminan haciendo favores. Los congresistas quedan en deuda con ellos y ellos, a su vez, se vuelven parte de ese mundo político.
Aquí estamos frente a un claro y profundo conflicto de intereses. ¿Qué independencia puede haber cuando alguien tiene que investigar a quien durante años fue su compañero, su jefe o incluso su amigo? Los afectos, las lealtades y las relaciones de........
