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Los fascistas históricos se preparan para la revancha

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16.09.2026

Las fuerzas históricas del fascismo se reorganizan ante nosotros. Los derrotados de la Segunda Guerra Mundial, los que asesinaron millones de soviéticos, de chinos y de judíos, han regresado al poder en Japón, en Israel y en Ucrania y ahora esperan obtener la revancha. Es nuestro deber denunciar sus preparativos e impedir que desaten el apocalipsis.

Los derrotados en la Segunda Guerra Mundial buscan la revancha. Buscan ganar y reorganizar el mundo de manera jerárquica… con ellos en la cima. Veamos algunas noticias de estos elementos.

Para los nostálgicos del militarismo nipón, Japón nunca perdió la guerra

La primera ministro de Japón, Sanae Takaichi, es fiel al imperialismo nipón. Cada año, el 15 de agosto, el día de la capitulación, la señora Takaichi visita el santuario Yasukuni, donde se rinde homenaje a quienes dieron la vida por el emperador Hiroito durante la «guerra de los 15 años», o sea durante la invasión japonesa del Extremo Oriente y la Segunda Guerra Mundial.

Este año, dado el hecho que, como jefa del gobierno, la ley le prohíbe visitar el santuario, la señora Takaichi se limitó a enviar ofrendas. Pero 4 de sus ministros, que no tienen la misma restricción que ella, y alrededor de 150 miembros del parlamento sí estuvieron personalmente en Yasukuni el 15 de agosto.

Para esos personajes, los crímenes del ejército imperial nunca existieron, afirman que son sólo mentiras de los enemigos de Japón. Pero los coreanos y los chinos tienen recuerdos muy diferentes: el ejército imperial japonés trataba como “subhumanos” a quienes no reconocían al emperador nipón como una divinidad. Los jóvenes reclutas japoneses tenían que aprender a torturar y a liquidar sin piedad a aquella gente, y si se negaban a hacerlo eran sometidos a crueles castigos. En la ciudad china de Nankín 100 000 mujeres y niños fueron violados y reducidos a la esclavitud al servicio de los militares japoneses. Posteriormente, el ejército imperial masacró allí a 300 000 personas. En Corea, la Unidad 731 del ejército imperial nipón practicó vivisecciones de prisioneros, sin anestesia, crímenes que más tarde servirían de “inspiración” al tristemente célebre doctor Menguele, en Auschwitz.

El ejército del emperador Hirohito cometió crímenes similares en Singapur, Malasia, Indochina y Tailandia, aunque en esos países no se conservan de esos hechos un recuerdo tan vivo como los de los pueblos de la península de Corea y de China.

Los militaristas japoneses de hoy no buscan reproducir aquellos crímenes. Saben que en nuestra época sería absurdo tratar de imponer que se adore a un emperador que ha reconocido no ser un dios. Pero están rearmando el país.

Durante la conmemoración de los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto pasado, la primera ministro Sanae Takaichi puso el mayor cuidado en evitar recordar que ambas masacres nucleares fueron perpetradas por el ejército de Estados Unidos y por orden del presidente estadounidense Harry Truman. Al contrario de sus predecesores, la actual jefa del gobierno japonés tampoco expresó remordimiento ni presentó la menor excusa por la responsabilidad de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1945, Japón ha reconocido su derrota una sola vez, en la declaración pública que el primer ministro socialista Tomiichi Murayama emitió el 15 de agosto de 1995, en ocasión del 50º aniversario de la capitulación. Pero aquella declaración fue cuestionada el 3 de agosto de 2016, por el entonces primer ministro, el liberal demócrata Shinzo Abe, durante la nominación de Sanae Takaichi como ministro de Defensa. Aquel cuestionamiento de la derrota de Japón es actualmente la posición oficial de ese país, posición defendida hoy en día por la protegida de Shinzo Abe, la señora Sanae Takaichi, ahora convertida en primera ministro [1].

Cuando la primera ministro Sanae Takaicho violó el carácter pacifista de la Constitución de Japón, al suministrar transportes militares a los nacionalistas integristas ucranianos y enviar soldados japoneses al cuartel general de la OTAN en Wiesbaden, el pasado 29 de mayo [2], lo hizo con total conocimiento de causa.

Para los sionistas revisionistas ha llegado el momento de reanudar la guerra contra los sionistas

El ministro de Seguridad Nacional de Israel Itamar Ben-Gvir, discípulo del rabino terrorista Meir Kahane, anunció el pasado 28 de agosto que sus hombres encontraron los restos del Altalena, barco que transportaba 900 sionistas revisionistas del grupo........

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