8 de marzo, una conmemoración y un grito por el derecho de vivir en paz
«Niñas, pequeñas (…) al inicio de su jornada escolar, asesinadas de esta manera, con mochilas manchadas de sangre: esto es absolutamente horrendo», declaró la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Ravina Shamdasani. Ciento ochenta niñas fueron asesinadas por las fuerzas de Israel y Estados Unidos el 28 de febrero en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, ubicada en Minab, al sur de Irán. «Si hay una imagen que captura la esencia de la destrucción, la desesperación y la crueldad sin sentido de este conflicto, son esas imágenes», añadió Shamdasani, quien, en el sitio de noticias de la ONU, informa que el alto comisionado (Volker Türk) solicitó una investigación.
Como funcionaria, Shamdasani busca justicia en el marco de la ONU.
Es importante la sanción a los ejecutores, pero la búsqueda de justicia debe ser siembra de conciencia. Es preciso articular el reclamo de que sean sustituidas las instituciones que sustentan el decadente orden vigente por foros de defensa de la humanidad como conjunto.
Ser feminista hoy es exigir castigo para quienes bombardearon la escuela e ineludible condena para quienes ordenaron realizar esa execrable tarea. Esa bandera hay que levantarla.
El poder criminal que asesinó a las niñas en Irán es el protagonista de las crónicas de la barbarie en la prisión de Abu Ghraib tras la invasión a Irak en el año 2003, es el que hoy patrocina la masacre en puntos como Gaza, Yemén y Sudán y es el que hoy intenta ahogar a la Revolución cubana.
En la primera mitad........
