Derecho al Voto
Crecí oyendo a mi abuela decir que había que votar. Luego en la Facultad de Derecho me dijeron, no solo que había que votar porque era un derecho sino sobre todo un deber. Derecho que debía ser ejercido responsablemente. A partir de mis 18 años, hace ya mucho tiempo, fui a votar religiosamente de acuerdo con esas ideas. Una vez me monté en un tren durante un buen trayecto para encontrar el consulado para “ejercer mi derecho”.
Voté por presidentes que ganaron y me dio vergüenza haber votado por semejantes elementos, voté también por algunos que perdieron y como opositores también daban tristeza. No importa, siempre ejercí mi derecho y mi deber a votar porque era una obligación para con el país, al menos eso pensaba.
Hasta el gran Mario Gareña, el de Yo me llamo Cumbia, o la mística Regina 11, la de los calzones amarillos para la buena suerte, intentaron ocupar el puesto que en estos momentos tiene el señor Petro. Tal vez nos hubiera ido mejor, ¡quién sabe!
Todos esos eran conceptos abstractos que no me decían nada y que parece son el sostén de una democracia. Más complicado era y sigue siendo votar por los candidatos que irán al congreso. Lo primero es que entender ese........
