Un portal que llegó tarde no es transparencia
La reciente presentación de la plataforma de transparencia sobre las obras vinculadas al Mundial 2026 en la Ciudad de México abre una discusión incómoda, pero necesaria: no toda publicación de información pública puede llamarse transparencia. Conviene no confundir ambos conceptos.
El problema no es que exista un portal. Bienvenido sea. El problema es cuándo y cómo se presenta. La plataforma fue dada a conocer apenas el 1 de junio, cuando gran parte de las obras ya estaban avanzadas o incluso concluidas; los contratos habían sido firmados y los recursos, en buena medida, ejercidos. En otras palabras, se informa cuando ya no existe margen real para el seguimiento y la vigilancia ciudadana.
Eso contradice el sentido básico de la transparencia pública, que no debería ser un registro tardío de decisiones ya tomadas, sino un mecanismo de control desde el origen: licitaciones, adjudicaciones, convenios, permisos y seguimiento en tiempo real.
Como ha señalado Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, aunque es positivo concentrar información sobre el Mundial, la forma en que se presenta está lejos de los estándares de una verdadera política de transparencia. Un portal no puede ser sólo un escaparate de cifras, debe ser una herramienta de trazabilidad del gasto público.
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