El dilema de la lealtad: Ofrenda de occidente Vs indiferencia europea.
Una historia de libertad, en tiempos modernos, no podría haber sido escrita sin el rastro de sangre, sudor e ingentes recursos, que los Estados Unidos de América han dejado en suelos extranjeros.
Desde las costas de Normandía hasta el paralelo 38, en la península coreana, la arquitectura de la seguridad global ha descansado sobre los hombros de una nación que decidió que el aislacionismo no era una opción cuando la tiranía amenazaba con devorar al mundo civilizado.
Sin embargo, hoy nos encontramos ante una paradoja inquietante: mientras el régimen de Irán expande su sombra de fanatismo y terrorismo, aquellos que fueron salvados por el “arsenal de la democracia”, parecen haber desarrollado una amnesia selectiva que amenaza con desmoronar el orden internacional.
Para comprender el estupor que genera la tibieza actual, es imperativo mirar hacia atrás. Durante la Segunda Guerra Mundial, el fascismo redujo a cenizas la soberanía de casi toda Europa.
Países como Francia, Polonia y los Países Bajos, fueron condenados y casi borrados del mapa por la bota militar Nazi. Solo regímenes como el de Franco en España o Mussolini en Italia se mantuvieron bajo una relativa estabilidad debido a su afinidad ideológica.
Fue la intervención de los Estados Unidos la que alteró el curso de la historia. El sacrificio de miles de soldados y la inversión de miles de millones de dólares, no solo liberaron a Europa, sino que evitaron que hoy el continente hablara alemán.
Esta generosidad se institucionalizó en la OTAN, donde EE. UU., ha sido el principal motor económico y tecnológico, tejiendo un manto protector contra el........
