Víctor Corcoba Herrero: «El nuevo significado de la concordia; radica en el respeto mutuo y sincero»
Todo depende del amor que pongamos en lo que hacemos cada día. Es una fuerza interior que tiene su origen en lo auténtico, a través de un transparente diario acontecer, vertido en los demás antes que en uno mismo. Guiados por estos buenos sentimientos es como ha de convivirse, en diálogo entre análogos y con la operatividad de la escucha permanente como horizonte. El acuerdo, precisamente, es fruto del amor recibido y ofrecido. Lo importante es que el tejido de lo armónico gobierne nuestros pasos por aquí abajo, y seguro que fructificarán, en un nítido bienestar social. Convertidos en gente de palabra sincera, todo será más llevadero en una sociedad globalizada, que requiere de relaciones de comunión con espíritu donante.
Indudablemente, no hay mejor desarrollo humano que la entrega. En efecto, la acción ciudadana, cuando está inspirada y sustentada por el corazón, contribuye a la edificación de un espacio universal, sin fronteras ni frentes, hacia el cual avanza la historia de la familia humana. Humanicémonos y hermanémonos, será nuestro principal factor de desarrollo y no el progreso técnico o las meras relaciones de conveniencia. Son las entretelas de cada ser humano las que vencen nuestros males y abren la conciencia a relaciones recíprocas de libertad y responsabilidad. El utilitarismo o el interés mundano, sin embargo, nos atrofian los sentidos, hasta el extremo de volvernos esclavos del caudal monetario, que lo único que hacen es fragmentarnos y dividirnos.
Sólo hay que adentrarse en la realidad y observar que las confrontaciones suelen alcanzar las principales arterias comerciales. Además, la tecnología está avanzando más rápido que la rendición de cuentas. Así, los esfuerzos diplomáticos suelen quedarse en nada, porque este entendimiento exige una visión trascendente de la persona, dejándolo todo en manos poderosas y sin moral alguna, que lo único que promueven es una propagación tan degradante como deshumanizante e inhumana. Quizás tengamos que volver a sentirnos familia, para poder........
