Tontos motivados y el páramo en llamas
¡Catástrofe educativa de Sánchez! España se hunde a mínimos históricos en PISA
Abascal aprovecha el informe PISA para destruir a Sánchez: “Un país saqueado por un traidor y su mafia”
El 19 de noviembre de 1976, Julián Marías publicó en La Vanguardia Española un artículo que llevaba por título La vegetación del páramo. Se revolvía contra el tópico según el cual la España posterior a la Guerra Civil había sido un absoluto desierto intelectual. Marías, citando autores del período comprendido entre 1941 y 1955, año de la muerte de su maestro Ortega, tales como Menéndez Pidal, Laín Entralgo o Azorín, pretendía neutralizar la infamia, para terminar diciendo, con ironía, que no eran buenos botánicos quienes hablaban del páramo sin advertir aquella «frondosa, esperanzadora vegetación».
Pero una cosa es que haya vegetación y otra, muy distinta, la altura de esa vegetación y su capacidad de crear una tradición y una escuela de pensamiento capaces de proyectar una influencia para transformar el pensamiento universal. La pregunta medio siglo después es mucho más dura: ¿dónde está hoy aquella vegetación? ¿Quién los cita o siquiera los conoce actualmente en España? Pues bien, lo que vamos a describir a lo largo de este artículo convierte esa triste realidad en una anécdota romántica.
Hace más de dos años, el filósofo y catedrático Gabriel Albiac se lamentaba de la expulsión de su colega Fernando Savater de El País, esa máquina de propaganda y detritus socialdemócrata, como un punto de no retorno dentro del panorama crítico y cultural del periodismo en España. Ambos han visto pasar la destrucción de la enseñanza por delante de sus ojos. En cuanto a la política, Savater todavía no se ha enterado de lo que es el Parteienstaat y a Albiac no le interesa enterarse; por lo tanto, algo de culpa tendrán en ambos casos. Escohotado nos cuenta que lo más valioso de un país es su educación. Si Ortega y su discípulo vieran lo que hay hoy en España, les daría un parraque.
El último informe PISA, correspondiente a 2025, ofrece un panorama desolador del rendimiento educativo español: 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, sus peores registros históricos, respectivamente 8, 6 y 4 puntos por debajo de la media de la Unión Europea. Alemania obtiene 465, 464 y 486 puntos, mientras que Inglaterra alcanza 497, 492 y 516, aventajando a España en 46 puntos en lectura, 35 en matemáticas y 39 en ciencias. Dentro de España, la Comunidad Valenciana registra las puntuaciones más bajas entre las comunidades autónomas en matemáticas y ciencias, y el País Vasco en lectura; Andalucía y Canarias también figuran entre las de menor rendimiento matemático, mientras Ceuta y Melilla presentan resultados todavía inferiores. Como referencia orientativa, la OCDE estima que unos 20 puntos representan aproximadamente el aprendizaje de un curso escolar, aunque esta equivalencia no debe aplicarse mecánicamente a las diferencias entre países.
Ante estos resultados, la ministra de Educación, Milagros Tolón, reconoció el descenso, pero destacó que el alumnado puntúa bien en «curiosidad por aprender», «sentido de pertenencia al centro» y «capacidad de perseverancia». Es decir, en España producimos tontos pero........
