Torre Baró arde y la política llega tarde
Ayer Collserola volvió a recordarnos que existe una Barcelona que demasiadas veces parece quedar fuera del mapa político. Una Barcelona que no aparece en las grandes fotografías institucionales, pero que existe, que paga sus impuestos y que, cuando llega una emergencia, necesita exactamente lo mismo que cualquier otro vecino: que sus representantes estén a la altura.
Y ayer hubo vecinos que vivimos el incendio prácticamente al lado de nuestras casas. No hablamos de ver una columna de humo desde el centro de Barcelona. Hablamos de vecinos de las zonas de montaña que vimos las llamas a escasos metros de nuestras viviendas, que vivimos con preocupación lo que estaba ocurriendo y que tuvimos que seguir la evolución del incendio con la incertidumbre de quien sabe que el fuego está demasiado cerca.
Por eso esta opinión no va únicamente dirigida al Gobierno municipal. Va para el PP, para Vox, para los comuns, para Junts, para ERC y también para parte del PSC. Porque cuando ocurre una situación así no debería importar el color político. Si los vecinos están viendo cómo arde Collserola cerca de sus casas, todos los partidos con representación en Barcelona deberían sentir que tienen la obligación de estar presentes, interesarse por la situación y dar la cara.
Y, sin embargo, ayer la presencia política fue prácticamente inexistente. Por parte del Ayuntamiento, únicamente estuvo presente un conseller de distrito y el alcalde llegó horas tarde. Esa es la realidad que vivimos y que puedo acreditar. No estamos hablando de una impresión, de una interpretación o de una polémica inventada en redes sociales. Estamos hablando de lo que ocurrió mientras los vecinos estábamos allí, viendo el incendio y sufriendo sus consecuencias.
Y aquí es donde uno tiene que decir basta. Basta ya de reírse de los vecinos de Barcelona y, especialmente, de los vecinos de Torre Baró. Porque parece que para algunos políticos determinados barrios existen únicamente cuando llega el momento de hablar de elecciones, de planes urbanísticos, de políticas sociales o de grandes anuncios. Pero cuando llega una emergencia de verdad, cuando el fuego está a pocos metros de las viviendas, resulta que esa Barcelona vuelve a quedar demasiado lejos de los despachos.
Torre Baró no es un decorado de Barcelona. No es una fotografía para utilizar cuando conviene hablar de la periferia. Aquí viven personas. Hay familias, trabajadores, mayores y jóvenes. Hay vecinos que llevan años reclamando atención, servicios y prevención. Y hay personas que ayer vieron cómo un incendio en Collserola se acercaba peligrosamente a su entorno.
Lo mínimo que podíamos esperar era que nuestros representantes estuvieran allí. No para hacerse fotografías. No para ponerse medallas. No para aparecer delante de una cámara. Simplemente para estar. Para preguntar a los vecinos cómo estaban. Para conocer de primera mano la situación.........
