Antonio Sánchez-Cervera: «España y la invasión de Marruecos»
Lo verdaderamente real ante la ocupación provocada por Marruecos es que no nos encontramos ni por asomo ante un fenómeno humanitario, sino frente a una invasión en toda regla con objetivos geopolíticos precisos. El propósito de fondo del reino alauita es establecer y consolidar a una masa de sus súbditos en la ciudad autónoma de Ceuta como una avanzadilla para facilitar, a medio o largo plazo, su pretendida «liberación».
Resulta paradójico que Rabat insista en sus reclamaciones cuando, históricamente, no existe ni una sola razón que aproxime lo más mínimo a considerar a Ceuta como territorio marroquí o como una ciudad «ocupada» por España. Al contrario: incluso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ceuta y Melilla son reconocidas como parte integrante e indiscutible del territorio nacional español, a diferencia de los territorios que sí están pendientes de descolonización, como Gibraltar o el Sáhara Occidental.
Marruecos, de forma tan torpe como cínica, pretende disfrazar esta incursión masiva como una acción humanitaria e inocua de miles de sus nacionales. El país vecino simula no saber nada del asunto, pero la realidad es que facilitó y orquestó el movimiento en la frontera. Estamos ante un ataque directo a la soberanía territorial de España, utilizando el desplazamiento masivo de personas como una estrategia política y militar para desestabilizar, presionar y chantajear a nuestro país, golpeando nuestra seguridad y nuestra economía.
El verdadero peligro radica en el día después. Tras el cruce masivo, han quedado infiltrados en el tejido urbano multitud de perfiles peligrosos que se suman a quienes ya operan sobre el terreno: yihadistas, delincuentes comunes y simpatizantes de la anexión a Marruecos. Estas redes trabajarán clandestinamente en pro de la causa marroquí por motivos religiosos, económicos o ideológicos, utilizando incluso la persuasión y la amenaza de represalias contra las familias que se quedaron al otro lado de la........
