Amazing Grace
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Es curioso que “Amazing Grace”, el tema que ha pasado a la Historia como un himno a la esperanza, para todos aquellos que sufrieron en sus carnes y, más terrible aún, en la de sus hijos, el estigma de la esclavitud, fue compuesto, tras su conversión, por John Newton, un antiguo, brutal y despiadado, tratante de esclavos que hizo su agosto como capitán de un barco negrero.
La decisión de este hombre, de abandonar oficio y fortuna para pasar a convertirse en un humilde pastor de iglesia, supuso un revulsivo para la acorchada conciencia de la sociedad de su tiempo.
Así, cincuenta y cuatro años después de la publicación del himno “Amazing Grace”, el 26 de julio de 1833, el Acta de Abolición de la Esclavitud fue aprobada por la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico. En EE.UU. habría que esperar hasta 1865, cuando, tras la Guerra de Secesión, entró en vigor definitivamente, la ley que liberaba a todos los esclavos, al tiempo que sentaba las bases para que esa siniestra y vergonzante historia jamás se volviese a repetir.
Es curioso, pero cuando hablamos de esclavitud siempre recordamos la existente en la antigua y pagana Roma, o, más recientemente, la habida en Los Estados Unidos de Norteamérica, inmortalizada en multitud de novelas y películas, tales como la serie televisiva “RAÍCES”, o el filme “LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ”, y ello por no hablar de la producción cinematográfica titulada, precisamente, “AMAZING GRACE”.
El sufrimiento de los esclavos comenzaba desde el momento de su captura en su tierra natal. Concentrados en la costa a la espera de su embarque como si fueran ganado, se pasaban hasta dos o tres días sin alimentos ni agua, y los que protestaban eran flagelados hasta morir.
Al llegar a su destino, y tras su venta en subastas públicas, los hacían trabajar hasta el agotamiento. Las violaciones estaban a la orden del día, especialmente de........
