Sobrecarga o llevar todo el planeta a cuestas
Las Tunas.- De frente a la hornilla de carbón exhala tres veces seguidas…, pero ni modo, lanza el primer improperio del día y ni siquiera ha salido el sol. La llovizna intermitente la obliga a plantar el andamiaje tiznado dentro de la cocina. Se cubre la cabeza con la toalla, aunque está segura de que el olor a petróleo va a acompañarla, como nadie, hasta las últimas consecuencias.
Abanica el fogón sin suerte. Echa dentro un cartón, maldice otra vez y la llama brillante se separa por fin del hollín. Cuenta con celo: una, dos, tres cucharaditas de leche en polvo y, aunque en el jarro la mezcla es aguada, se da por satisfecha. Añade chocolate y la mente divorciada de la resistencia le recuerda el olor al café, que no puede darse el lujo de pagar, aunque tenga tres trabajos.
Media hora después ya la niña está lista para ir para la escuela, los frijoles están montados. En su cabeza no deja de repetirse que debe encontrar las salchichas rojas que son las que su pequeña tolera, que el detergente no le alcanza........
