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¿A cuánto estamos de una tercera guerra mundial?

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05.03.2026

En los últimos días una pregunta se repite con insistencia en los debates políticos, en los análisis estratégicos y también en las conversaciones cotidianas: ¿a cuánto estamos de una tercera guerra mundial? Y, sobre todo, ¿es posible evitarla? La pregunta no es exagerada ni alarmista. Es el reflejo de una inquietud real ante la rápida internacionalización de una guerra de elección, no provocada e ilegal lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán.

Lo que comenzó como una operación militar dirigida contra objetivos iraníes ha ido desbordando progresivamente el marco bilateral para proyectarse sobre todo el entorno regional y más allá. Oriente Próximo vuelve a convertirse en un tablero donde confluyen intereses geopolíticos, rivalidades históricas y cálculos estratégicos que rara vez se mantienen confinados dentro de unas fronteras. La respuesta iraní, basada en una combinación de ataques directos y activación de aliados regionales, ha contribuido a esa ampliación del escenario, involucrando a actores estatales y no estatales en varios puntos del mapa.

Los países árabes están ya viviendo esta guerra en primera persona. Una guerra que está atacando su principales fortalezas: la energía y la seguridad. Algunos gobiernos del Golfo mantienen estrechas relaciones de seguridad con Estados Unidos y observan como la escalada descontrolada está convirtiendo su territorio en objetivo de represalias o desestabilización. El equilibrio en la región siempre frágil ahora apunta a estallar totalmente por los aires.

El conflicto tampoco se limita al mundo árabe. En el Cáucaso, una región históricamente sensible a las tensiones geopolíticas, comienzan a aparecer señales inquietantes. La posible implicación de Azerbaiyán, aliado estratégico de Turquía, introduce una dimensión adicional al conflicto. Turquía, miembro de la OTAN y actor regional con ambiciones propias, podría verse arrastrada a una dinámica en la que los equilibrios actuales se vuelvan cada vez más difíciles de sostener. Las fronteras entre conflictos regionales empiezan a difuminarse cuando las alianzas y rivalidades se superponen sobre distintos espacios geográficos.

Más allá de la dimensión militar, el conflicto plantea una cuestión fundamental desde la perspectiva del derecho internacional. Los ataques........

© Público