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La defensa del antifascismo ante el discurso de 'los dos extremos'

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25.02.2026

En julio de 2023, el programa Horizonte de Iker Jiménez, presentaba a Alice Cordier, una joven francesa que alertaba sobre los peligros de la inmigración para la seguridad y los derechos de las mujeres. Cordier es la portavoz de Némesis, una organización de extrema derecha que se reivindica como ‘feminista’ pero que reduce el problema del machismo y de la inseguridad para las mujeres a la inmigración. Esta estrategia, que se conoce como feminacionalismo, no es nueva. A pesar de que históricamente las extremas derechas han negado las desigualdades de género y se han enfrentado al feminismo, algunos grupos, en su particular batalla cultural, tratan de usurpar los marcos progresistas para inyectar sus odios y buscar nuevas complicidades más allá de su electorado. Sucede también con los derechos LGTBIQ , usados por algunos grupos de extrema derecha para señalar a las personas migrantes como las portadoras del gen homófobo. En las pasadas elecciones, Némesis pidió el voto para el ultraderechista Eric Zemmour. 

La tarde del pasado 13 de febrero, Némesis pretendía reventar la conferencia de la eurodiputada de origen palestino, Rima Hassan, del partido de izquierdas La Francia Insumisa, al que acusan de ‘islamoizquierdista’, uno de los insultos favoritos de las extremas derechas francesas contra las izquierdas antirracistas. La acción, sin embargo, terminó en una algarada en las inmediaciones del Instituto de Estudios Políticos de Lyon, donde iba a tener lugar la charla. Varios jóvenes neonazis que acompañaban a Némesis se encontraron con otro grupo de jóvenes antifascistas que trató de impedir el asalto a la conferencia. Uno de los ultraderechistas murió a consecuencia del enfrentamiento. Quentin Deranque, de 23 años y simpatizante de varias organizaciones fascistas y neonazis, se convirtió en el nuevo mártir de la extrema derecha, y en la nueva excusa del establishment político y mediático para criminalizar al antifascismo. 

El relato de la extrema derecha, que varios medios compraron acríticamente, era que Quentin pasaba por allí y que una turba de ultraizquierdistas lo mató de una paliza. Varios medios relacionaron directamente al partido de Melenchón con la muerte del chico, y el Gobierno insistió en la idea de que todos los extremos son malos. LFI se desmarcó de los antifascistas y uno de sus asesores, detenido tras los hechos, fue........

© Público