menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Relatos contra las democracias

14 0
28.05.2026

Las democracias rara vez mueren de manera abrupta. Esa es quizá una de las grandes enseñanzas políticas del último siglo. No suelen caer con el estruendo de los tanques atravesando avenidas, ni con uniformes ocupando instituciones. Su desgaste acostumbra a ser mucho más sofisticado, más gradual y, precisamente por ello, más difícil de identificar. Se parecen menos a un terremoto y más a una lenta erosión: una corriente casi imperceptible que va retirando partículas del terreno hasta que un día descubrimos que el paisaje ya no es el mismo.

Los ciudadanos modernos hemos desarrollado una idea casi romántica de la democracia. La concebimos como una arquitectura sólida e inmutable, protegida por constituciones, tribunales, parlamentos y mecanismos de equilibrio institucional. Pensamos, quizá ingenuamente, que una vez alcanzado cierto grado de madurez democrática las sociedades adquieren una especie de inmunidad histórica. Como si los errores del pasado fueran imposibles de repetir.

Pero la historia nunca desaparece; simplemente cambia de lenguaje.

Hoy asistimos a un fenómeno singular. Nunca hemos tenido tanta información y, al mismo tiempo, nunca ha resultado tan difícil distinguir entre información y construcción narrativa. Nunca ha existido una capacidad tan extraordinaria para conectar personas y, paradójicamente, nunca ha sido tan........

© Público