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Ahora todo el mundo quiere tener disciplina

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28.06.2026

Hace un calor insoportable. Ya sólo pueden hacer la cucharita los que se quieren de verdad o los que se acaban de conocer; que, aunque nos joda, son los mismos. El verano ya está aquí y es tan asfixiante como esperábamos. A cambio, podemos cenar sangría en el balcón de una amiga. Contar los días para que llegue la jornada intensiva a la oficina. Vestir con minifaldas ceñidas que se suben al caminar hasta enseñar el culo. Y convencernos de que este año sí: este año viviremos algún amorío fugaz. No se puede ni respirar, pero el ambiente está puesto para la fantasía. Hemos alunizado en la estación más optimista. A no ser que, como le sucede a muchas mujeres, tu familia tenga por costumbre endosarte su supervivencia estival. En ese caso disminuyen las expectativas de diversión. Ellos no harán nada en sus vacaciones, tú trabajarás convirtiéndote en su resort.

Pero si nos permitimos ser un poco frívolos y hacemos caso a las sagradas escrituras, a saber, un reel hecho con inteligencia artificial, podemos confiar en que pronto llegarán los días libres y recuperarás tu brillo. Estarás más despreocupada, más aventurera, más ociosa. Es decir, serás más sexy. Ha llegado el momento de engendrar las anécdotas que te mantendrán lúbrica el invierno que viene, cuando la lluvia te recluya en torno a una mesa camilla. En ocasiones, el verano trae consigo el calor, pero también la esperanza. Y las promesas de escenarios mejores son tan necesarias para la vida como los cubitos de hielo en agosto.

Espero que aún mantengamos la ilusión. Hace ya tiempo que perdimos a otra de las grandes aliadas del verano: la pereza. ¿Quién es ya capaz de hacer el vago? Suena vintage. Ahora lo que se lleva es desarrollar una enfermedad autoinmune de puro estrés. No son pocos los que utilizan la quincena sin trabajo como si cada día fuera un renglón de la lista de la compra. El asunto no es disfrutar de las vacaciones; sino aprovecharlas. Pintar, por fin, las paredes del piso. Sacarte, de una vez, el teórico del carnet de conducir. Avanzar, ahora que puedes, con el temario de las oposiciones. Sobra mencionar el componente de clase de este encaje de bolillos. Para los ricos, el tiempo siempre es libre. En cualquier caso, puede que este año conservemos la manía desubicada de imaginarnos como protagonistas de un anuncio de Estrella Damm. Puede ser, incluso, que pasemos alguna tarde remolona, de la cama al sofá y del sofá a la cama. Sin embargo, dudo que nos entreguemos al tercer eslabón de la santísima trinidad veraniega: la indisciplina.

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Me gustan las vacaciones porque son como un conjuro: las hormigas se transforman en cigarras. Rompemos la hucha y alteramos el calendario, no existen los lunes ni la autocensura. “Un día es un día” y “para eso trabajo”. Dos frases que habría firmado el mismísimo Dionisio y que, en mí, tienen el efecto de pistoletazo de salida en la carrera del hedonismo. Del uno al diez de agosto tiramos la casa por la ventana, el resto del año ya veremos cómo la pagamos. No hablo de........

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