Vidas pequeñas
Dice ella que ya estaría. Que fue bonito y tal, pero que ya estaría. Que se siente embutida, sin aire ni espacio, y que así no hay quien siga. Entonces coge y se marcha, y él se queda ahí hecho un higo, comiendo fuet a puro mordisco, mal. Pasa el tiempo y él sigue sin olvidarla. Ella, en cambio, apenas se acuerda de que yacieron juntos. Y si lo hace es en un contexto de fiebre aguda o gases repentinos. Una pena. Ella prueba suerte con un jugador del Castilla y él acude a una terapia conductual de enfoque sistémico. El diagnóstico es concluyente: se trata de una cuestión de índole espacial.
Se llama síndrome de compresión habitacional y afecta a individuos sometidos durante largo tiempo a un déficit de superficie habitable. Por debajo de los treinta metros........
