menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Soplar y sorber

20 0
07.10.2026

Hace unos días, durante una entrevista con Gabriel Rufián, Salvados planteaba un interrogante capcioso: “¿Por qué le incomoda a la izquierda hablar de inmigración?”. La pregunta asume una afirmación que los datos cuestionan: la izquierda, desde que es izquierda, ha hablado del asunto con insistencia y detalle. El problema es que se dicen cosas que no gustan ni al gran capital ni a sus terminales políticas y mediáticas. Y es bueno que así sea. En 1870, Karl Marx explicaba —muy cómodamente— que los patronos estaban azuzando el odio de los obreros ingleses contra los obreros irlandeses para que descartaran el odio de clase. ¿Nos suena?

La actualidad pilló a Salvados con el pie cambiado. Cuando por fin se emitió el programa ya nadie hablaba sobre inmigración porque el desahucio de Maricarmen había cambiado los términos del debate público. Ahora mismo la pregunta, si acaso, sería otra: ¿Por qué le incomoda a la derecha hablar de vivienda? Pues bien, basta un vistazo a la hemeroteca para comprobar que los conservadores también hablan con soltura y hasta con entusiasmo sobre esta materia. Si ahora están incómodos es porque de pronto han perdido la capacidad de controlar los términos de la discusión después de haber impuesto sus condiciones durante tanto tiempo.

Primera lección para Salvados, también para Rufián: los marcos de debate no son un fenómeno natural caído del cielo, sino un constructo en el que participan medios de comunicación, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.........

© Público