El reflujo ultra
Cuenta F. que a veces se siente como una de esas farolas averiadas que se mantienen erguidas y parpadeantes incluso cuando ya ha amanecido. Una imagen de cierta hondura poética que F., renuente por lo general a este tipo de florituras, ha deslizado en la conversación con fingida indiferencia mientras se afanaba en aplacar, sin mucho éxito, la acometida del enésimo reflujo gastroesofágico de la noche, acaso propiciado por la media ración de torreznos de Soria que, con afán devorador, ha tenido a bien despachar casi en exclusiva ante la mirada azorada del resto de comensales.
La voracidad de su ingesta, el aparatoso trasiego de su tracto digestivo y esa inesperada descarga poética, ajena como decimos a la sobriedad que profesa el concernido tanto en su vida cotidiana como en sus escritos —F. es periodista, cubre la ultraderecha—, podrían ser síntomas de un........
