Abandonar(se)
No está bien visto lo de abandonar. Y ya no digamos lo de abandonarse a uno mismo. Las autoridades competentes recomiendan perseverar en la medida de lo posible. Los padres, el jefe, la doctora, el marido, hasta los cronistas deportivos coinciden en la importancia de no renunciar, de mantenerse en la brecha. Hay momentos en la vida, sin embargo, en que mandarlo todo al carajo se antoja una idea perfectamente razonable. Puede que no la más digna, eso es cierto, pero la dignidad –como la jornada laboral o el yoga facial– es un concepto susceptible de ser revisado.
Este jueves me topé con un viejo amigo en un escaparate de la calle Atocha. Yo paseaba un perrete alto y delgado; él, en cambio, protagonizaba una suerte de........
