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Anatomía de un bigote

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26.02.2026

La estampa que resume la intentona golpista del 23-F (la que guardamos en la cabeza, pintada en el blanco y negro de la época) es la de un señor con tricornio y bigote que está parando un taxi en el Congreso de los Diputados. No es seguro si se trata de un taxi, un coche fúnebre o una carroza, ya que la estampa nos remite rápidamente un siglo atrás, de 1981 a 1891, como si ese señor hubiera salido de una zarzuela y estuviera a punto de cantar una romanza con pistola. Tan anacrónica resulta la imagen que un periodista sueco, con la prisas, llegó a dar la noticia de que en España había asaltado el Parlamento un torero. Un grave error de apreciación porque, como todo el mundo sabe, los toreros no gastan bigote. 

Es lógico que a los patriotas de plástico -los mismos que compran la bandera en los chinos- les fascine la figura de Tejero, ya que no se pueden meter más tópicos ahí: el uniforme de picoleto, el bigote, el tricornio, el brazo alzado, la estampa torera, el aire zarzuelero, los tiros en el techo y los cojones embutidos en el tricornio a presión. Se sienten, coño. La España eterna de Hemingway quintaesenciada en un imperativo y un bigotón macho cien por cien. Podía haber sido........

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