A Meta no le gusta Virginia Woolf, y no me extraña
Este jueves pasado tuve el inmenso placer de disfrutar en el Teatre Raval (Barcelona) la obra Una habitación propia, producida e interpretada por Clara Sanchís y dirigida por la dramaturga María Ruiz. Efectivamente, conserva todo el poder de fascinación y subversión del texto original de Virginia Woolf, cuya adaptación lo respeta con reverencia. Pensamiento y humor, feminismo y humor, economía y humor, violencia y humor… la puesta en escena es una fiesta, con una Clara Sanchís en estado de gracia.
Ese mismo jueves, después de la representación, nos sentamos la propia Sanchís, la actriz Vicky Peña y yo a charlar con el público, entre otras cosas, sobre la situación actual de nuestras habitaciones propias y, por lo tanto, del espacio que ocupan nuestras voces. Hay un momento del texto de Virginia Woolf –convertido aquí en monólogo– en el que la voz “yo” se pregunta qué pasaría si las mujeres dijéramos la verdad. Woolf explica en su obra que, durante siglos, las mujeres han/hemos servido como "espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar la silueta del hombre al doble de........
