Del 'manskeeping' al 'boy sober' y de ahí a la maternidad por elección
Hay un hilo que conecta prácticas aparentemente dispersas y que, sin embargo, empieza a dibujar un desplazamiento reconocible en la forma en que muchas mujeres están reorganizando sus vidas. No se trata de una moda ni de una suma de decisiones individuales inconexas, sino de un proceso acumulativo que puede leerse en continuidad: del manskeeping al boy sober y, desde ahí, a la monomarentalidad por elección. Nombrar ese hilo no es un ejercicio retórico, sino una forma de hacer visible una transformación estructural que ya está en marcha y que sigue siendo, en gran medida, mal interpretada.
El término manskeeping emerge en el ecosistema digital anglosajón para describir un fenómeno que, en realidad, lleva décadas siendo analizado por la teoría feminista: la inversión constante —y desproporcionada— de tiempo, energía y trabajo emocional que las mujeres destinan a sostener a los hombres y a los vínculos heterosexuales. No se limita al cuidado afectivo en sentido estricto, sino que incluye la gestión cotidiana de la vida compartida, la mediación emocional, la anticipación de necesidades, la organización doméstica y, en muchos casos, la compensación de carencias relacionales masculinas. Es, en definitiva, una actualización terminológica de lo que ya habían señalado autoras como Arlie Russell Hochschild al hablar de la "segunda jornada" o como Silvia Federici al analizar la centralidad invisibilizada del trabajo reproductivo en la sostenibilidad del sistema.
Lo que el manskeeping pone sobre la mesa no es solo la existencia de ese trabajo, sino su acumulación y su desgaste. No es un gesto puntual, es una estructura que se repite en la pareja, en el trabajo, en los espacios sociales, y que configura una asimetría persistente: las mujeres sostienen, amortiguan, organizan y cuidan, muchas veces a costa de su propio tiempo, de su salud y de sus proyectos vitales. Esta constatación, que durante años ha sido tematizada en clave teórica, encuentra hoy una traducción más directa y compartida en la experiencia cotidiana, especialmente en generaciones que han crecido con herramientas discursivas feministas más accesibles.
Es en ese punto donde empieza a tomar forma el boy sober. El término, popularizado recientemente en redes sociales, nombra la decisión consciente de retirarse........
