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El juego base

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05.01.2026

Recomencé mi 2026, tras las uvas, a las 3, a las 5 y a las 8 de la mañana, cuando finalmente me levanté por imperativo de mi hija de dos años y casi cinco meses. Antes de meterme en la cama, cuando Cachitos sonaba en la televisión con mi madre de capitana del mando a distancia, medité muy seriamente si salir a tomar algo a la carpa que el Concello de Burela había instalado en la plaza para amenizar la entrada del año nuevo con una disco móvil. Me apetecía el plan, con mis amigas de toda la vida, pero más me apetecía dormir. Lo intenté. Con una niña tan pequeña es complicado. No me extraña que haya tantos padres y madres que se divorcian después de tener hijos. Me resulta más difícil de comprender los que deciden tener más de uno. A mí no me llega el riego al cerebro con una unidad de persona a mi cargo, aunque siempre me olvido de que en realidad son dos, porque yo también cuento. A alguien le importaré, supongo, aunque a mí misma, la mayoría de las veces, no. Yo solo quiero dormir. A todas horas. En cualquier lugar. La privación del sueño es un método de tortura según Amnistía Internacional. No todas las parejas pueden sobrevivir a Guantánamo.

Otra cosa que entiendo perfectamente desde que soy madre, hasta el punto de solidarizarme con lágrimas en los ojos, es el derecho al tiempo libre y de ocio de la gente. No comer a las cinco de la tarde y poder leer un libro........

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